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No hay planeta B

Ayer vivimos a nivel internacional el #15M contra el cambio climático. Alumnos y alumnas de instituto y universitarios se manifestaron en las calles de 1800 ciudades de más de 100 países diferentes. Se convocó una huelga internacional de estudiantes que se extendió por más de 60 localidades de toda España.

Todo lo comenzó en solitario Greta Thunberg hace siete meses en Suecia. Una estudiante de 16 años que se ausentó todos los días del instituto durante tres semanas para demandar a su gobierno que cumpliera el Acuerdo de París, después de haber sufrido el verano más caluroso de toda la historia. Al mes siguiente pasaron las protestas a ser una vez a la semana, siempre los viernes, para permanecer sentada frente al Parlamento sueco en señal de indignación para que su país redujese las emisiones contaminantes, así nació #FridaysForFuture. Su reivindicación se ha extendido entre más estudiantes alrededor de todo el mundo, llegando a España hace dos meses a Gerona y propagándose este movimiento rápidamente a otras ciudades. Ha sido desde el 1 de este mes cuando se manifiestan o concentran todos los viernes en diferentes ciudades de España.

15M contra cambio climático #Málaga
imágenes de Antonio Ledesma y Maica Machuca

El sexto informe publicado por Naciones Unidas sobre medio ambiente publicado esta semana confirma el desastre medioambiental del cambio climático. Los objetivos que se establecieron desde el año 2030-2050 no se están cumpliendo ni uno y no sólo se dejan de cumplir, sino que vamos a peor.

El informe aconseja reducir el desperdicio de comida porque tiramos un 33% de los alimentos, de reducir el consumo de plásticos y de agua potable porque su existencia cada vez es más reducida. Pone de manifiesto que cada vez aumenta más la contaminación de los mares y del aire y es necesario el uso de energías renovables, entre muchas otras.

Los gritos de protesta ayer: “No juguéis con nuestro futuro. Ni un grado más, ni una especie menos. Si el planeta fuera un banco, ya lo habrían rescatado. No hay planeta B. No es tiempo que haga este calor. etc” Estas consignas que inundaron ayer las calles de Málaga hay que tomarlas más en serio que nunca, porque si no, no habrá futuro para nadie como dice el informe de las Naciones Unidas.

Eva García, actual diputada del congreso de IU, nos hablaba en un encuentro mantenido con Garzón y Ahumada, también esta semana, de tres hilos inseparables y básicos: el rojo, el violeta y el verde. El rojo referido a los derechos humanos básicos, el violeta al feminismo y el verde al ecologismo. De lo relacionados que están unos y otros, y aquel partido que los ignore dentro de su acción política, estará cometiendo un grave error porque estará negando los problemas reales de la gente y del planeta y sus soluciones.

El feminismo y ecologismo tienen mucho en común, son la cara de una misma moneda, existe una conexión entre la lucha contra el patriarcado y contra el cambio climático, son movimientos de carácter revolucionario que ponen la vida en el centro porque el calentamiento global afecta a los colectivos más vulnerables y desfavorecidos, y dentro de estos, las mujeres son mayoría con un 70% de las más pobres del planeta. Además la sociedad ha priorizado en lo que produce rendimiento económico sobre a lo que sustenta el verdadero bienestar de las personas, despreciando la libertad de las mujeres y justificando la sobre explotación de la naturaleza. Por esto el movimiento estudiantil #FridaysForFuture decidió unirse a la reivindicación feminista el pasado #8M.

Hace una semana estuvimos reivindicando igualdad para las mujeres, el martes unas pensiones dignas en Marbella y una semana después en las mismas calles malagueñas la defensa del medio ambiente y el clima, pues allí estuve, como una ciudadana más implicada en el movimiento ecologista y en política hace años, junto a los estudiantes y los pensionistas de Marbella que fueron a brindar su apoyo. Porque hay que salir a la calle para defender nuestros derechos, desde tu casa o una oficina compartiendo meros artículos por redes sociales y cayendo en lamentaciones y críticas de lo mal que está todo, presumiendo que se tiene una solución que después no se pueda aplicar por poco realista, no es suficiente, hay que pasar a la acción política y a través de ella, elaborar y llevar a cabo las propuestas realizables. Es lo que reclamaban ayer los estudiantes: Más acción y menos palabras.

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