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Desarrollo y actualidad turística

Microclima

Esta semana hablo en mi artículo del Viva Marbella sobre nuestro Microclima.

Me quedo con este párrafo:

“Sierra Blanca, escudo protector del terral malagueño en verano y del frío viento del norte en invierno, hace gozar de 4° o 5° de diferencia de temperatura respecto a los municipios más cercanos y se aprecia claramente al salir o entrar de #Marbella. Contamos con una temperatura media anual de 18° y casi 3000 horas de sol al año”

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El Alcornocal de la Mina

Te hablo esta semana sobre una excursión que hice hace unos meses con Javier de Luis al alcornocal de la Mina.

Puedes leer el artículo en contraportada del periódico Viva Marbella. 

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Cerro Torrón

La mayoría de los que somos de Marbella y nos gusta el senderismo, cuando hablamos del Cerro Torrón conocemos el sitio por las espectaculares vistas hacia todas las direcciones que desde la cima se pueden admirar y en días claros se llega a divisar hasta el Campo de Gibraltar, pero desconocemos su historia, entre otras cosas porque sólo hay un estudio de superficie hecho sobre los restos que se han encontrado allí, y por ello, sólo nos podemos hacer una idea de quiénes habitaron ese monte y lo que pasaba allí, en el momento que se estudie en profundidad podríamos descubrir el sentido histórico de nuestro término municipal.

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Cerros hay muchos pero este en concreto tiene un matiz específico, es parte de las formaciones de mediana altitud del área de transición entre la zona costera y las grandes montañas que forman nuestra Sierra Blanca. Tiene una altura de 228 metros, lo que le hace destacar por ser de los más elevados del resto de montes circundantes. Está situado al lado de Río Real donde hubo en su desembocadura una factoría fenicia y presenta una acusada pendiente natural por el norte y por el sur, la zona más accesible. Se llega por el conocido Camino de los Pescadores, al este del Alcornocal del la Mina. La densa vegetación y ausencia de sendero hace complicada la marcha hacia su cumbre.

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La cima se encuentra fortificada a base de muros de mampostería, adaptada a la orografía del cerro. La fortificación tiene una superficie de unos 1.200 m2 y un perímetro de unos 140 metros, con cinco torreones cuadrados y otros cuatro semicirculares que hacen de refuerzo de la muralla de 1.65 metros de grosor y un metro de alto. Es de carácter defensivo y tiene varios aljibes para recogida de aguas.

El cerro ha estado ocupado desde la Edad del Bronce y del Cobre, también se han encontrado restos de la Época Fenicia y de la República Romana, pero eso no quiere decir que vivieran allí, pero pone de manifiesto la existencia de un intercambio cultural entre los indígenas que habitaban en el cerro y los fenicios procedentes del asentamiento que se encontraba en la desembocadura de Río Real y los romanos que habitaron en la costa siglos más tarde. La fortaleza fue construida en el S IX, se integra en una red de fortificaciones con valor estratégico coexistiendo con el Castillo de Marbella un siglo y se despuebla en el S.XI con los árabes ya en la ciudad, cuando definitivamente lo abandonan. 

En su entorno, se ven factores que posibilitan la ganadería y la explotación de recursos marinos, pero la práctica de la agricultura se encuentra muy limitada.

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 Aunque fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 1985 y es uno de los hitos arqueológicos del patrimonio histórico y cultural de nuestro municipio, es un gran desconocido, debido a la poca atención que le han prestado las diferentes administraciones, sin ni siquiera realizar los estudios arqueológicos necesarios para acabar de determinar el curso histórico de la ciudad.

En Marbella hay vestigios de casi todas las culturas que han pasado por la península, es una de las pocas ciudades de España que puede presumir de ello, posee una riqueza monumental no tan grandiosa como en otras localidades, pero lo suficientemente importante que si se pusiese en valor, serviría no sólo para enterarnos de nuestra historia que es esencial para conocer nuestro territorio y sus gentes, también valdría para poder transmitirla a las siguientes generaciones y a nuestros turistas, es una forma de diversificar nuestra oferta turística muy dependiente todavía del sol y playa. Es imprescindible variar el enfoque y contar con una oferta complementaria a la actual como es el turismo monumental que ayuda a recibir visitas en época de temporada baja e impulsaría la desestacionalización del sector.

Fuentes de información: Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, Javier Soto de la Asociación Cilniana en el programa Microclima y Alfonso Sánchez Mairena. “Fortificaciones altomedievales de la tierra de Marbella (Málaga), en “Castillos de España”

El turismo necesario

Marbella vive realidades diferentes a lo largo de todo el año. Hay cuatro meses que somos algo más de 140.000 habitantes y van incrementando gracias a nuestras bondades. Y la otra realidad se produce cuando durante los otros ocho meses la población se puede duplicar, triplicar o cuadruplicar dependiendo de la estación. Con esta reflexión empezaba el encuentro vecinal de “La Marbella Necesaria” que Izquierda Unida organizó con diferentes colectivos hace dos semanas, y nos hace percatarnos que cada vez es más indispensable impulsar políticas para acabar con la estacionalidad.

Marbella es una ciudad turística por excelencia desde que entre la década de los 40 y 50 llegasen los primeros viajeros hasta hoy día. Esta es una de sus realidades y no debemos renunciar a ella, al revés, tenemos que mejorar su gestión para que esta actividad económica nos dure el tiempo y eso se logra con una planificación a largo plazo, siendo un destino de calidad y teniendo un producto de calidad en su conjunto.

En cualquier destino, es un error separar las necesidades del turista y las propias de la población residente durante todo el año, porque durante el tiempo que están de vacaciones nuestros visitantes se convierten en un ciudadano más y por lo tanto en usuarios de nuestros espacios urbanos y naturales o de servicios e infraestructuras como el transporte, seguridad, carreteras, centros sanitarios, limpieza, restaurantes, comercios, etc. La ciudad tiene que estar preparada para dar respuesta, desde un punto de vista pragmático, tanto a los que vivimos aquí todo el año, como a los que pasan unos días o meses con nosotros, eso significa que tiene que ser un destino de calidad.

Tampoco existe un producto turístico de calidad si el destino o su oferta no lo son. No basta con tener hoteles cinco estrellas refiriéndose sólo a sus instalaciones, al servicio o la accesibilidad, también tiene que aludir a un empleo de calidad, que la relación entre plazas hoteleras y trabajadores contratados sea un elemento clave a la hora de establecer esa catalogación de estrellas.

Tenemos que hablar de un turismo responsable con cualquier destino, con su cultura, economía, sobre todo con su medio ambiente y socialmente con los derechos humanos de la población residente y por ende con los derechos de los trabajadores y de las trabajadoras.

La mayor discusión y el debate político sobre el turismo se ha centrado en los últimos años en las cifras records de porcentajes de ocupación o en el número de millones de turistas nacionales o internacionales que nos visitan, en la masificación de algunos lugares costeros como Barcelona o Mallorca por problemas de gestión de los espacios públicos, en la difícil convivencia entre residentes y turistas, en la pérdida del comercio local de proximidad, en el encarecimiento del coste de vida en ciertos lugares donde hay mayor presencia turística y que provoca la llamada gentrificación, en los nuevos modelos de empresas colaborativas en alojamiento o transporte urbano. Sin embargo, el aspecto laboral del turismo ha sido el gran ausente en ese debate por la mayoría de partidos políticos y no ocupa para nada la centralidad que debe tener. Porque como conclusión de las jornadas del Turismo Necesario y del encuentro de “La Marbella Necesaria” hace quince días, si queremos un turismo cinco estrellas, el empleo tiene que ser también cinco estrellas. Un turismo de calidad va unido indiscutiblemente a un empleo de calidad, para lograr que sea así hay que darle un protagonismo inexcusable.

¿Duna o chiringuito?

Duna de Río Real

Hace algo más de un mes asistí a la presentación de la Evaluación del Litoral de Andalucía realizada por Ecologistas en Acción. Es un estudio exhaustivo de todo el litoral andaluz. Andalucía cuenta con 860 km de costa, de los que el 40% corresponde a espacios protegidos, pero sólo el 26% de la superficie en la zona terrestre de los 500 m desde el DPMT está conservada. Hay grandes diferencias entre provincias, siendo Huelva y Almería las que tienen más zonas preservadas alrededor del 40 % y mientras que Málaga y Granada son las que menos áreas tiene, con un 2,5% y 5,1% respectivamente.

Las cifras son aplastantes, sobre todo en la provincia de Málaga, donde contamos con 165 km de frente litoral y más del 80 % está construido. Desde que surgieran las primeras grandes urbanizaciones en la Costa del Sol en los años 60 han ido sumándose muchas más, tanto en el litoral como en el interior, convirtiendo la zona en un gran centro de turismo residencial. Nuestra herencia paisajística ha sido producto de la ocupación masiva del territorio. En las últimas décadas hasta que llegó la crisis económica del 2008, la provincia vivió un gran boom urbanístico. En 1987 más del 66% de la franja costera estaba urbanizada y ese porcentaje ha aumentado hasta llegar a un 80%, el más alto de todo el litoral español.

En Marbella tenemos en torno al 10 % conservado de la superficie en la zona terrestre de los 500 m desde el DPMT. Los datos hablan por si mismos, conociéndolos, no queda duda alguna que lo poco que queda tenemos que protegerlo. De ese porcentaje, la mayoría corresponde a 20 hectáreas del Monumento Natural Dunas Artola-Cabopino y a 22 hectáreas de la Reserva Ecológica Dunas de Marbella que la forman nueve reductos de dunas que van desde Río Real hasta Elviria.

Desde finales de 2016 el anterior gobierno tripartito con IU al frente de la Delegación de Sostenibilidad lleva pidiendo a la Junta de Andalucía con la presentación de una propuesta al pleno que se incluyera las Dunas del Pinillo (3,9 hectáreas) dentro de la Reserva Ecológica Dunas de Marbella, la cual se aprobó por unanimidad.

A día de hoy, tenemos todos los informes favorables tanto de la Demarcación de Costas y de la Junta, y la pelota está en el tejado del Ayuntamiento a la espera que modifique la memoria técnica de la Reserva Ecológica, incluya el reducto dunar del Pinillo dentro y lo remita a la Junta de Andalucía. Es muy importante que se incorpore por ser el tramo más cercano al casco urbano que se conserva y el más susceptible de concesiones de futuras licencias de chiringuitos debido a esa proximidad a la ciudad.

De hecho existen amenazas, hace algunos días la Junta de Andalucía sacó a exposición pública el proyecto de construcción de un chiringuito en esa misma zona y como no podía ser de otra forma ha recibido alegaciones de IU. Ha pedido también a la Administración Autonómica que desista de este procedimiento y que le deniegue la petición que ha realizado el particular que ya explotó una concesión en el mismo lugar hace tres años, llena de incumplimientos muy graves y el Ayuntamiento tuvo que cerrarle el establecimiento.

Opto por la protección de la duna, ante plantar un chiringuito encima de ella. Prefiero un parque natural lindando con nuestro casco urbano, elijo que mi ciudad sea ejemplo de turismo sostenible de calidad y haga gala de respeto medioambiental, frente a la destrucción y explotación privativa de uno de los recursos naturales más preciados, nuestras playas. A las cifras me remito, cada vez tenemos menos litoral y bastante hemos perdido ya enladrillándolo casi al 90%, ya no nos queda opción de elegir, las circunstancias nos obligan a ser responsables.

El turismo de masas I

Thomas Cook nacido en 1808 en Melbourne (Inglaterra) es la primera persona que realiza un viaje organizado el 5 de julio de 1841, fletando un tren para más de quinientas personas, que se dirigían a un congreso antialcohol desde Leicester  hasta Loughborough(Inglaterra). No tuvo demasiado éxito económico, pero fue un visionario, porque apostó por este tipo de actividad y decide  fundar la primera agencia de viajes del mundo en 1845, que se llamó “Thomas Cook & Son”, agencia que perdura hasta nuestros días con el nombre de “Thomas Cook” con 170 años de experiencia en el sector.  Organizó posteriormente más viajes organizados como a la EXPO 1851 de Londres para 165.000 personas y a la EXPO de 1855 en París. Este es el origen del turismo de masas en Europa.

El hábito de veranear en nuestro país empezó siendo un lujo sólo al alcance de la aristocracia y la alta burguesía allá por el SXIX  y comenzó en el norte de España en Santander en playas como “La Concha” o “El Sardinero”. El veraneo se popularizó y orientó hacia el Mediterráneo durante el primer cuarto del SXX. El periodo de guerra civil y la posguerra interrumpió el desarrollo turístico del país anulándolo en su totalidad.

Fue a partir de los años 50 cuando España se convirtió en un destino turístico cada vez más exitoso. Gracias a la presión de Londres y Washington, el régimen franquista se vio obligado a establecer unas normas de circulación de turistas más libre y un tipo de cambio preferente para éstos. Se realizó entonces inversión en ferrocarril y se creó el primer Ministerio de información y turismo.

Estas medidas dieron su fruto a mediados de los 60, surgen de esta forma nuevas zonas turísticas en el litoral español: Costa Brava, Costa Blanca o la Costa del Sol. Y dio lugar al modelo turístico español de masas, el cual requirió la construcción de apartamentos y hoteles, y la precipitada urbanización de los litorales, muchas veces regida por la especulación y carente de planificación. En este desorden urbanístico se desarrollaron localidades como Benidorm o Torremolinos.

En Marbella con la llegada de Ricardo Soriano, Marqués de Ivanrrey, en 1943 construye el pequeño hotel “la Venta”, más tarde el hotel “Rodeo”, cuya novedad era su construcción en bungalows y se situaba en la carretera.

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Ricardo Soriano

 El Príncipe Alfonso de Hohenlohe compra en 1949 la Finca Santa Margarita por la que pagó menos de una peseta el metro cuadrado, para construir chalets privados. Los propietarios de aquellas viviendas eran muchos de la aristocracia centroeuropea, solicitaron crear un club social. Se encargaron de las gestiones inaugurando el Hotel “Marbella Club” en 1953.

Desde esta época empiezan a llegar los grandes barcos europeos a visitar pueblos costeros. Pero el acontecimiento más destacado en la Costa del Sol es la inauguración del primer hotel detonante de la expansión del turismo de masas, el “Pez Espada” en 1959 en Torremolinos.

Entre 1960 y 1973 se produce la explosión del turismo. En Marbella surgen Guadalmina primer campo de golf de la Costa del Sol, hoteles como Los Monteros, Don Pepe, Guadalpín, Skol, El Fuerte, San Nicolás, Hilton (hoy Don Carlos). La fuerte expansión de esta etapa contrasta con la escasez de infraestructuras básicas, característica común de la historia turística de los municipios de la Costa del Sol Occidental. El desenfrenado ritmo de crecimiento no fue acompañado por las infraestructuras básicas necesarias. El sistema de carreteras mantenía el esquema de finales del siglo XIX, con una capacidad deficitaria con este ritmo de crecimiento. La N-340 no se amplió hasta finales de los setenta, hubo que esperar a 1972 para que entrara en funcionamiento el embalse de la Concepción. También hasta este año, no se planteó un Plan de Saneamiento Integral de la Costa del Sol Occidental y se empezaron a ejecutar las primeras obras cuatro años más tarde, en 1976. El modelo turístico en la Costa del Sol occidental se caracterizó por pasar de un turismo elitista al turismo de masas. Este mismo turismo cambia cualitativamente en estos años, ya que en principio existe una demanda de calidad alta que pasa a ser media y baja. Ello conlleva una disminución de la categoría en los establecimientos hoteleros al no poderse mantener los hoteles de lujo. No obstante, esta evolución no se da de igual manera en todo el territorio, Marbella seguía siendo referencia obligada para toda una tipología más selecta, Torremolinos y Benalmádena-Costa seguían manteniendo importantes hoteles de cuatro y algo menos de cinco estrellas, mientras que Fuengirola se consolida para el turismo familiar de origen español.

Puerto Banús se inagura en el 1970, obra predilecta del promotor José Banús que construye una promoción siendo la mayor urbanización hasta entonces conocida en el país e incluía dos hoteles: Hotel del Golf y Andalucía Plaza. Campos de golf, plaza de toros, discotecas y un puerto deportivo que en su inauguración acudieron Grace Kelly y Rainiero de Mónaco. Se convirtió en el más grande de Europa.

Puerto Banús

Puerto Banús

Durante la crisis de los 70, no exclusiva de la Costa del Sol que también se extendió el resto de costas españolas, recibieron gran golpe las débiles organizaciones turísticas de la zona porque la política turística carecía de ordenación y planificación territorial y perspectivas a largo plazo. Ambos factores, crisis y ausencia de planificación, en una comarca con una marcada dependencia del turismo se tradujo en áreas abandonadas que se iban deteriorando.

En los 80 se buscan nuevos mercados de turismo y así llegaron los árabes como grandes inversores. El rey Fahd construye su palacio sobre una gran finca vallada y también edificó la Mezquita de Marbella. Llegaron los bancos árabes. Era una época meca de multimillonarios, de hombres y mujeres de negocios y de artistas de renombre mundial. A esa dinámica contribuyó Don Alfonso de Holenlohe quien comenzó a atraer a personajes famosos hasta su hotel, el Marbella Club.

En el periodo desde 1980 a 1999, la característica más destacada es el crecimiento generalizado inmobiliario-turístico otra vez sin una visión a largo plazo. En Marbella se incrementó en esta época la ocupación diseminada, lo que ha dado lugar a un ciudad dispersa e incomunicada. La nueva tendencia era de ocupación más extensiva, buscaba una mayor tranquilidad, calidad de vida y disfrute del entorno, a partir de una supuesta mejor conservación medioambiental. La ocupación de estos nuevos espacios mantiene criterios ambientalistas, la escasa superficie de los términos municipales conlleva a actuaciones impactantes a través de la ocupación de las lomas, laderas y espacios verdes de alto valor ecológico. Esta expansión sin límites se debe a las necesidades de la demanda, pero también a las necesidades de financiación de las administraciones municipales. Se dio en esta época un impulso al turismo residencial, pero insisto, careciendo de planificación y visión a largo plazo.  

Las Chapas

Las Chapas

Respecto al turismo, las actuaciones que se han hecho para vencer la estacionalidad durante los años 80-90 han sido:

-Apostar por el turismo de golf durante esta época se construyen 13 campos de golf nuevos en la Costa del Sol que forman parte del 50 % de nuestra oferta.

-Los puertos deportivos, zonas muy dinámicas económicamente que hacen de motor de desarrollo por los efectos multiplicadores que se generan a su alrededor también con unos efectos negativos debido a la poca planificación, como impactos ambientales tales como la degradación de playas, presión sobre los recursos litorales y contaminación.

Turismo de Salud: La oferta se reduce a hoteles y clínicas que ofrecen este tipo de servicio. Durante esta época crece la oferta. Nunca se le ha dado la promoción adecuada.

Turismo deportivo: Aparte del golf en Marbella, ha sido el tenis el otro deporte, pero no produce tantos ingresos como el golf. Es aquí donde se concentró el mayor número de clubes de tenis de la costa. Últimamente la moda del paddle ha desplazado un poco al tenis.

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Río Real

En los 90 se concedieron con la llegada de GIL licencias de obra sin control y se firmaron convenios urbanísticos sobre un planeamiento inexistente lo que dio lugar a 18.000 viviendas ilegales en nuestro municipio. Las promotoras no objetaron nada por los grandes beneficios que obtenían y la Junta de Andalucía se mantenía al margen de la situación. Junto a este urbanismo descontrolado que se dio en todo el país, se unió el hecho que no se invirtió lo suficiente en infraestructuras básicas, aunque fue en este periodo de bonanza cuando se terminó un tramo de la autopista y se amplió la autovía. Primero se construye y después se van adaptando las infraestructuras básicas, en algunos casos ni eso, ya hemos arrastrado este problema hasta el presente, que se repite a lo largo de la historia de los municipios de la Costa del Sol. En este período es cuando se produce la mayor masificación turística en Marbella.

En los últimos años no se han hecho grandes obras en la ciudad para solucionar estas carencias: saneamiento antiguo, atascos en carretera sobre todo en temporada alta debido a un transporte público precario y a la necesidad de mejorar accesos al casco urbano de Marbella, Puerto Banús y San Pedro por la autovía, peligrosidad en sus incorporaciones y salidas, lo único realizado el soterramiento en San Pedro, ya el proyecto cuando se diseñó era insuficiente, se comenzó a construir en tiempos de la Gestora y debido al tiempo que se tardó en finalizar las obras quedó anticuado, la prueba está en los atascos que se siguen formando bajando desde carretera de Ronda. Que sirva la historia para hacernos entender que las mayores inversiones en el presente tienen que ir destinadas a mejorar estas infraestructuras y a su vez el medio ambiente, antes que seguir edificando. Hay que fomentar la rehabilitación de vivienda antes que seguir consumiendo territorio. Adaptar la ciudad y sus infraestructuras básicas aparte de carreteras y transporte, colegios, institutos, centros de salud, hospital, residencias de mayores a los tiempos que corren. Una gran inversión en estas materias es esencial.

El turismo es un eje transversal y que toca otros ejes como el urbanismo, cultura, comunicaciones, transporte y medio ambiente. Si no existe una planificación en estos ámbitos lo perjudica directamente.

Próximamente nuevo post hablando del presente.

 

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