El turismo de masas I

Thomas Cook nacido en 1808 en Melbourne (Inglaterra) es la primera persona que realiza un viaje organizado el 5 de julio de 1841, fletando un tren para más de quinientas personas, que se dirigían a un congreso antialcohol desde Leicester  hasta Loughborough(Inglaterra). No tuvo demasiado éxito económico, pero fue un visionario, porque apostó por este tipo de actividad y decide  fundar la primera agencia de viajes del mundo en 1845, que se llamó “Thomas Cook & Son”, agencia que perdura hasta nuestros días con el nombre de “Thomas Cook” con 170 años de experiencia en el sector.  Organizó posteriormente más viajes organizados como a la EXPO 1851 de Londres para 165.000 personas y a la EXPO de 1855 en París. Este es el origen del turismo de masas en Europa.

El hábito de veranear en nuestro país empezó siendo un lujo sólo al alcance de la aristocracia y la alta burguesía allá por el SXIX  y comenzó en el norte de España en Santander en playas como “La Concha” o “El Sardinero”. El veraneo se popularizó y orientó hacia el Mediterráneo durante el primer cuarto del SXX. El periodo de guerra civil y la posguerra interrumpió el desarrollo turístico del país anulándolo en su totalidad.

Fue a partir de los años 50 cuando España se convirtió en un destino turístico cada vez más exitoso. Gracias a la presión de Londres y Washington, el régimen franquista se vio obligado a establecer unas normas de circulación de turistas más libre y un tipo de cambio preferente para éstos. Se realizó entonces inversión en ferrocarril y se creó el primer Ministerio de información y turismo.

Estas medidas dieron su fruto a mediados de los 60, surgen de esta forma nuevas zonas turísticas en el litoral español: Costa Brava, Costa Blanca o la Costa del Sol. Y dio lugar al modelo turístico español de masas, el cual requirió la construcción de apartamentos y hoteles, y la precipitada urbanización de los litorales, muchas veces regida por la especulación y carente de planificación. En este desorden urbanístico se desarrollaron localidades como Benidorm o Torremolinos.

En Marbella con la llegada de Ricardo Soriano, Marqués de Ivanrrey, en 1943 construye el pequeño hotel “la Venta”, más tarde el hotel “Rodeo”, cuya novedad era su construcción en bungalows y se situaba en la carretera.

ricardo soriano

Ricardo Soriano

 El Príncipe Alfonso de Hohenlohe compra en 1949 la Finca Santa Margarita por la que pagó menos de una peseta el metro cuadrado, para construir chalets privados. Los propietarios de aquellas viviendas eran muchos de la aristocracia centroeuropea, solicitaron crear un club social. Se encargaron de las gestiones inaugurando el Hotel “Marbella Club” en 1953.

Desde esta época empiezan a llegar los grandes barcos europeos a visitar pueblos costeros. Pero el acontecimiento más destacado en la Costa del Sol es la inauguración del primer hotel detonante de la expansión del turismo de masas, el “Pez Espada” en 1959 en Torremolinos.

Entre 1960 y 1973 se produce la explosión del turismo. En Marbella surgen Guadalmina primer campo de golf de la Costa del Sol, hoteles como Los Monteros, Don Pepe, Guadalpín, Skol, El Fuerte, San Nicolás, Hilton (hoy Don Carlos). La fuerte expansión de esta etapa contrasta con la escasez de infraestructuras básicas, característica común de la historia turística de los municipios de la Costa del Sol Occidental. El desenfrenado ritmo de crecimiento no fue acompañado por las infraestructuras básicas necesarias. El sistema de carreteras mantenía el esquema de finales del siglo XIX, con una capacidad deficitaria con este ritmo de crecimiento. La N-340 no se amplió hasta finales de los setenta, hubo que esperar a 1972 para que entrara en funcionamiento el embalse de la Concepción. También hasta este año, no se planteó un Plan de Saneamiento Integral de la Costa del Sol Occidental y se empezaron a ejecutar las primeras obras cuatro años más tarde, en 1976. El modelo turístico en la Costa del Sol occidental se caracterizó por pasar de un turismo elitista al turismo de masas. Este mismo turismo cambia cualitativamente en estos años, ya que en principio existe una demanda de calidad alta que pasa a ser media y baja. Ello conlleva una disminución de la categoría en los establecimientos hoteleros al no poderse mantener los hoteles de lujo. No obstante, esta evolución no se da de igual manera en todo el territorio, Marbella seguía siendo referencia obligada para toda una tipología más selecta, Torremolinos y Benalmádena-Costa seguían manteniendo importantes hoteles de cuatro y algo menos de cinco estrellas, mientras que Fuengirola se consolida para el turismo familiar de origen español.

Puerto Banús se inagura en el 1970, obra predilecta del promotor José Banús que construye una promoción siendo la mayor urbanización hasta entonces conocida en el país e incluía dos hoteles: Hotel del Golf y Andalucía Plaza. Campos de golf, plaza de toros, discotecas y un puerto deportivo que en su inauguración acudieron Grace Kelly y Rainiero de Mónaco. Se convirtió en el más grande de Europa.

Puerto Banús

Puerto Banús

Durante la crisis de los 70, no exclusiva de la Costa del Sol que también se extendió el resto de costas españolas, recibieron gran golpe las débiles organizaciones turísticas de la zona porque la política turística carecía de ordenación y planificación territorial y perspectivas a largo plazo. Ambos factores, crisis y ausencia de planificación, en una comarca con una marcada dependencia del turismo se tradujo en áreas abandonadas que se iban deteriorando.

En los 80 se buscan nuevos mercados de turismo y así llegaron los árabes como grandes inversores. El rey Fahd construye su palacio sobre una gran finca vallada y también edificó la Mezquita de Marbella. Llegaron los bancos árabes. Era una época meca de multimillonarios, de hombres y mujeres de negocios y de artistas de renombre mundial. A esa dinámica contribuyó Don Alfonso de Holenlohe quien comenzó a atraer a personajes famosos hasta su hotel, el Marbella Club.

En el periodo desde 1980 a 1999, la característica más destacada es el crecimiento generalizado inmobiliario-turístico otra vez sin una visión a largo plazo. En Marbella se incrementó en esta época la ocupación diseminada, lo que ha dado lugar a un ciudad dispersa e incomunicada. La nueva tendencia era de ocupación más extensiva, buscaba una mayor tranquilidad, calidad de vida y disfrute del entorno, a partir de una supuesta mejor conservación medioambiental. La ocupación de estos nuevos espacios mantiene criterios ambientalistas, la escasa superficie de los términos municipales conlleva a actuaciones impactantes a través de la ocupación de las lomas, laderas y espacios verdes de alto valor ecológico. Esta expansión sin límites se debe a las necesidades de la demanda, pero también a las necesidades de financiación de las administraciones municipales. Se dio en esta época un impulso al turismo residencial, pero insisto, careciendo de planificación y visión a largo plazo.  

Las Chapas

Las Chapas

Respecto al turismo, las actuaciones que se han hecho para vencer la estacionalidad durante los años 80-90 han sido:

-Apostar por el turismo de golf durante esta época se construyen 13 campos de golf nuevos en la Costa del Sol que forman parte del 50 % de nuestra oferta.

-Los puertos deportivos, zonas muy dinámicas económicamente que hacen de motor de desarrollo por los efectos multiplicadores que se generan a su alrededor también con unos efectos negativos debido a la poca planificación, como impactos ambientales tales como la degradación de playas, presión sobre los recursos litorales y contaminación.

Turismo de Salud: La oferta se reduce a hoteles y clínicas que ofrecen este tipo de servicio. Durante esta época crece la oferta. Nunca se le ha dado la promoción adecuada.

Turismo deportivo: Aparte del golf en Marbella, ha sido el tenis el otro deporte, pero no produce tantos ingresos como el golf. Es aquí donde se concentró el mayor número de clubes de tenis de la costa. Últimamente la moda del paddle ha desplazado un poco al tenis.

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Río Real

En los 90 se concedieron con la llegada de GIL licencias de obra sin control y se firmaron convenios urbanísticos sobre un planeamiento inexistente lo que dio lugar a 18.000 viviendas ilegales en nuestro municipio. Las promotoras no objetaron nada por los grandes beneficios que obtenían y la Junta de Andalucía se mantenía al margen de la situación. Junto a este urbanismo descontrolado que se dio en todo el país, se unió el hecho que no se invirtió lo suficiente en infraestructuras básicas, aunque fue en este periodo de bonanza cuando se terminó un tramo de la autopista y se amplió la autovía. Primero se construye y después se van adaptando las infraestructuras básicas, en algunos casos ni eso, ya hemos arrastrado este problema hasta el presente, que se repite a lo largo de la historia de los municipios de la Costa del Sol. En este período es cuando se produce la mayor masificación turística en Marbella.

En los últimos años no se han hecho grandes obras en la ciudad para solucionar estas carencias: saneamiento antiguo, atascos en carretera sobre todo en temporada alta debido a un transporte público precario y a la necesidad de mejorar accesos al casco urbano de Marbella, Puerto Banús y San Pedro por la autovía, peligrosidad en sus incorporaciones y salidas, lo único realizado el soterramiento en San Pedro, ya el proyecto cuando se diseñó era insuficiente, se comenzó a construir en tiempos de la Gestora y debido al tiempo que se tardó en finalizar las obras quedó anticuado, la prueba está en los atascos que se siguen formando bajando desde carretera de Ronda. Que sirva la historia para hacernos entender que las mayores inversiones en el presente tienen que ir destinadas a mejorar estas infraestructuras y a su vez el medio ambiente, antes que seguir edificando. Hay que fomentar la rehabilitación de vivienda antes que seguir consumiendo territorio. Adaptar la ciudad y sus infraestructuras básicas aparte de carreteras y transporte, colegios, institutos, centros de salud, hospital, residencias de mayores a los tiempos que corren. Una gran inversión en estas materias es esencial.

El turismo es un eje transversal y que toca otros ejes como el urbanismo, cultura, comunicaciones, transporte y medio ambiente. Si no existe una planificación en estos ámbitos lo perjudica directamente.

Próximamente nuevo post hablando del presente.

 

Publicado el 27/04/2015 en Historia, Turismo y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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