Ya eran las últimas alcachofas de la temporada. Este año se han dado muy bien y las voy a echar en falta. Para despedirlas con todos los honores, decidí cocinarlas como las he visto hacer desde niña a Josefa, Ana, Carmen, a mi tía María o a mi abuela Frasquita, mujeres marbelleras de distintas familias. En aquella época había quien le ponía jamón y quien no. Dependía mucho de como estuviera el presupuesto. Lo que nunca faltaba era el majaíllo tan nuestro de almendras, ajo y pan.
Ingredientes
Alcachofas, limón, perejil, cebolla, jamón, ajos, almendras, ajo, rebanada de pan, vino blanco y aceite de oliva.
Elaboración
Se quitan las hojas más duras de las alcachofas y se cortan las puntas a la altura en la que notéis que están tiernas. Yo también le añado los rabitos pelados. Se van pasando a una fuente con agua con perejil troceado y limón para evitar que se oxiden. En el perol echamos en el fondo aceite de oliva y cuando esté caliente añadimos la cebolla y el jamón y lo rehogamos. A continuación las alcachofas y los rabos y las seguimos dando vueltas. Se añade el vino blanco y cuando se ha evaporado, le echamos el agua justa para que se hagan.
Yo las tapo. Y cuando vemos que están tiernas le añadimos el majaíllo de almendras, ajos y rebanada de pan frito que teníamos en el mortero, mezclándolo bien con las alcachofas durante varios minutos. (Es opcional añadir azafrán para dar un poco de color, esta vez no se lo he puesto). Y ya listas para servirlas.
Aprovechad, antes que acabe la temporada primaveral de las alcachofas, llenas de vitaminas y minerales. Espero que disfrutéis este plato.